martes, octubre 21, 2008

José Villatoro durante la 2a Reunión de la PEI, diciembre de 2005.

El maestro José Villatoro me envió este documento con la intención de que lo publicase en este espacio. Lo hago ahora con gusto y agradecimiento. Es un testimonio honesto y comprometido de un maestro y su verdadera labor dentro de las aulas.


Biografía docente

Soy docente por gusto. La investigación me ha servido para descubrir la ruta que ando desde hace más de veintitrés años en los cuales me he entregado a pulir mi sistema de enseñanza en secundaria, primero probar y equivocarme, yendo a los contrastes entre el dejar hacer y el imponer, proponer sin resultados inmediatos,;ha sido larga la ruta y no termina. Ahora me siento seguro trabajando en la incertidumbre de saber que lo que pasa en el contexto de la situación pedagógica es la materia prima del cambio, la única invariable docente es el cambio. A través de estos años he ido avanzando en la construcción y apropiación de un sistema centrado en el alumno. Los resultados me impulsan a seguir en esa ruta marcada de sinsabores pasajeros y satisfacciones acumuladas, experimento en mi práctica como si fuera algo que me sorprende y exige ajustarme para saber lo que pasa y cómo hacer que las cosas vayan sobre los propósitos fijados. La ruta nunca es directa, siempre en ella sin pretender agotarla, todo sigue y fluye como un gran proceso. Ser docente es hacer que las cosas pasen sin aparentemente hacer nada para que sucedan los aprendizajes, es hacer que se hagan las cosas sin supuestamente haber hecho gran cosa para conseguirlas. Es conquistar la adhesión de los alumnos al aprendizaje que se les propone sin imponérseles.

Creo que ser maestro de secundaria es un gran aprendizaje de tolerancia y esperanza, paciencia para no perder de vista el propósito de trabajo, lo que se pretende de los alumnos, esperanza de que lo logren tarde o temprano. Paciencia para no renunciar a seguir intentando hacer llegar la comprensión, esperanza para creer firmemente que los alumnos pueden trascender su condición de ignorancia y dependencia, que gusten del aprendizaje y no lo vean como algo imposible y pesado. Soy docente porque creo tener las ganas y conocimiento para seguir puliendo el quehacer.

Como docente soy el líder que convence a los alumnos a seguir el aprendizaje como una ruta natural que va de lo sencillo a lo difícil, de lo concreto a lo abstracto. Que brinda un trato humano igual para todos pero al mismo tiempo atendiendo a las necesidades personales de cada uno de ellos, la consigna es dar atención a cada uno según su necesidad y exigir de cada quién de acuerdo a su capacidad. La coeducación es favorecer el intercambio de las experiencias de aprendizaje, nadie enseña mejor a un joven que uno igual, los próximos se encuentran y se enseñan, aprenden unos de otros. El ámbito de la clase se crea y evoluciona con mis actitudes de enseñanza, mi papel de líder exige que los alumnos me otorguen el papel de confianza y comprensión que debo hacerles sentir yo también a ellos. El ambiente de la clase es resultado del ajuste que logro hacer con lo que sucede en el salón, poco a poco mi presencia aminora la distracción y la dispersión, conforme me ajusto mejor a lo que sucede puedo captar las señales de lo que pasa y con ello mismo poder idear cómo puedo hacer salir o entrar al tema de estudio. La relación con el grupo queda acotada por mi sistema de actitudes: compañía simbólica, comprensión empática y autoridad estructurante, el ajuste que hago permanentemente de ellas ante lo que sucede me permite no perder de vista al grupo y estar en mejores condiciones de responder con racionalidad a la realidad de cada momento.

Las relaciones con los alumnos se basan en la confianza y el respeto, la comprensión y la firmeza sin llegar a imponer ni empujar tratando de ganar la voluntad del alumno por aprender, que descubra el gusto por aprender, que disfrute el acto de ampliar su visión sobre la vida, que aprenda a tomar y asumir decisiones por sí mismo. Mis clases se desarrollan en una atmósfera de libertad, de colaboración, de encuentro de las diferencias, de reflexión sobre la misma experiencia de aprender, tratando de adquirir la autorregulación. Creo que los docentes que se inician pueden evitar caer en desanimo conforme aprendan a ser honestos, sinceros y transparentes, que quieran a los alumnos como si fueran el principal motor de su acción, que sientan su labor como una tarea de hacer nacer hombres libres y solidarios.

Ahora en plena moda reformista no debe haber temor de ser absorbido por la mecánica neoconductual que parece invadir la práctica por lo que los jóvenes docentes deben pasar sobre diversos obstáculos que acechan el aprendizaje del oficio.

J.V.

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