jueves, octubre 02, 2014

Apuntes sobre la Imaginación

Si me pierdo en la imaginación...

Si me pierdo en la imaginación, ¿estoy realmente perdido?
¿O estoy buscando algo?
¿Me estoy buscando?

Escucha música.
Inicia imaginando a los músicos. Sigue por la sala donde están tocando. Hay una salida. Continúa y abre la puerta. Sal.
¿Dónde estás?
¿Conoces este sitio?

Entra otra vez. Mira a los músicos. Siguen tocando. Mira sus manos y su rostro. No los conoces pero te resultan familiares.

Encuentra otra salida. Abre la puerta. Ahora es un lugar que te sorprende. Nunca habías estado ahí. Disfrútalo.

Regresa.

Si me pierdo en la imaginación...

Y si supiéramos exactamente, exactamente, cómo opera la imaginación, qué detona las imágenes en nuestra mente o por qué imaginamos, ¿no sería una vida más aburrida? Mas sencilla, claro, pero aburrida.

Sabemos en dónde se generan las imágenes y sabemos también que casi todos los recursos de la mente son culturales, aprendidos, dados. Entendemos que la imaginación se genera a partir de cosas que hemos visto, vivido, saboreado, leído, etc. Todo, entonces, parte de nuestra realidad.
Es entonces cuando la misteriosa imaginación de cada uno opera en diferentes direcciones, ya que vivimos realidades diferentes. Nadie se imagina una historia de la misma forma. Incluso con referentes culturales o históricos dados colectivamente, como un Don Quijote, las imágenes pueden transformarse a lo que nuestra mente quiere o puede imaginar.

Imaginar un personaje.
En el momento de conocer a un personaje lo imaginamos en nuestro territorio, con las limitaciones de nuestra propia realidad. No creo que esa imagen se parezca a lo que cualquier autor se haya imaginado nunca.
Entonces el acto de crear el personaje se debate entre la imaginación del autor, la del director, la del actor y la del público. Después todo debería ir encaminado hacia una misma dirección creativa. Debería.

Por tanto, se vuelve importantísimo tener mejores herramientas imaginativas, libertad imaginativa y con referentes más amplios, es decir, mejorar el acervo cultural. Esto incluye enfrentarse a las diferencias con responsabilidad y respeto.

¿Cómo entrenar la imaginación?
Una buena opción es el juego. 
El juego predispone un estado imaginario, un "de pronto ya no soy yo", "de pronto ya no estoy aquí", "de pronto tengo un súper-poder".
 Y jugamos e imaginamos.

Si me pierdo en la imaginación, ¿estoy realmente perdido?

Decía Facundo Cabral: "Bienavenurada la libertad de ver, sentir o imaginar lo que se me da la gana."

Así las cosas...

domingo, marzo 10, 2013

Escuchar.

Andemos con cuidado.

Jorge Eines dice, aunque no fue el primero en afirmarlo, que todo lo que el actor hace en escena es acción. Hablar es una de esas acciones. Escuchar, entonces, es otra.

Así como nos podemos entrenar en el hablar, debemos entrenarnos en el escuchar. Escuchar está en el entorno más profundo de la conciencia y la observación.

El actor debe escuchar incluso cuando el personaje no lo hace. Permite estar en todas partes. El actor que obvia lo que escucha, que solamente oye, no tiene contexto para crear reacciones sobre las acciones consecuentes, ni sobre las propias y mucho menos sobre las acciones de los otros personajes.

Pero escuchar va más allá de las palabras de los personajes. Debe escuchar desde el interior lo que sucede en todo el foro, en el público, fuera del escenario; estar presente en la conciencia para los percibir las imponderables y preciosas reacciones que puede producir en el espectador.

Para escuchar el actor debe relajarse lo suficiente para saber qué produce cada uno de los sonidos que percibe. La capacidad del cerebro para diferenciar los sonidos es ilimitada. Pero casi siempre discriminamos lo que oímos y casi siempre desechamos lo que no queremos escuchar. El actor en escena no debe darse esos lujos.

Tomarse un momento del día para escuchar, ya sea a otra persona o a uno mismo; escuchar música o los ruidos de la ciudad que se cuelan por la ventana; debería ser un ejercicio recurrente en la formación. Escuchar la respiración de alguien, por ejemplo, cuando está feliz y también cuando tiene miedo.

Percibir el mundo a través de la escucha puede mostrarnos otro nivel de entendimiento de las cosas, del conflicto y de las aventuras cotidianas.

miércoles, mayo 30, 2012


Acotaciones teatrales: lo que no se dice, pero se debe sentir.


Una acotación, según el diccionario, se define como cada una de las notas que se ponen en la obra teatral, advirtiendo y explicando todo lo relativo a la acción o movimiento de los personajes y al servicio de la escena. En esencia es verdad, pero algunos autores se valen de este recurso para anotar también ciertos rasgos que deben distinguir las cosas intangibles, lo que no se puede ver pero se debe sentir en una representación teatral. Son esas letras, casi siempre en cursiva, que muchos se saltan para llegar rápidamente a los diálogos.
No es común en nuestro país que alguien entre en una librería y compre una obra dramática para leerla en sus ratos libres. Los estantes de teatro están dedicados a los estudiantes, los maestros de teatro y a uno que otro lector ávido de emociones fuertes. Porque leer teatro requiere una libertad imaginativa fuera de toda lógica, es un rompecabezas que permite cientos de posibles acomodos, un acertijo con múltiples soluciones. Y es que el teatro, al estar basado en acciones, en hechos visibles, obliga a leer entre líneas, a suponer e inferir lo que está detrás de los diálogos, lo que no se ve; a diferencia de los personajes de novela, donde el autor puede descubrir sus negras intenciones. En el texto dramático los personajes pueden esconderse detrás de sus diálogos y la intención del autor está muchas veces detrás de las acotaciones.
Ahora bien, en la antigüedad los hechos teatrales no necesitaban estar escritos, se transmitían, como cualquier ritual, de generación a generación. En el momento en que el teatro necesitó ser archivado, preservado en forma de texto, no se pensó inmediatamente en las acotaciones. En las obras de los autores griegos no hay acotaciones; los dramaturgos del Teatro Isabelino y los autores del teatro del Siglo de oro español mencionan mayormente las entradas y salidas de los personajes y algún otro dato. En realidad, todo estaba en los diálogos de los personajes.

Tomemos este ejemplo de la Segunda Jornada de La vida es sueño, de Calderón de la Barca:
Salen músicos cantando, y criados dando de comer a Segismundo, que sale como asombrado.
Segismundo:
¡Válgame el cielo! ¿qué veo?
¡Válgame el cielo! ¿qué miro?
Con poco espanto lo admiro,
Con mucha duda lo creo.
¿Yo en palacios suntuosos?
¿Yo entre telas y brocados?
¿Yo cercado de criados
tan lucidos y briosos?1

En la acotación no se menciona el palacio, pero sí lo dice el personaje, y nos describe su entorno.

O esta pequeña acotación de Shakespeare para terminar la escena IV del Acto I de Coriolano, refiriéndose al temible ejército Volsko:
Combaten y entran todos a la ciudad.2

¿Se imaginan una batalla en los pequeños escenarios del Teatro Isabelino? Pues ellos también se la tenían que imaginar, porque aún en las compañías más grandes no había tantos actores como para hacer un ejército, pero sí con el talento para hacer que el público sintiera el fragor de la lucha.

Con el tiempo y con la necesidad (o la necedad) siempre presente de los dramaturgos a no dejar ni un cabo suelto, las acotaciones se fueron convirtiendo en las guías o patrones de acción de los personajes. Lo que el público debe percibir incluso antes de verlo y los directores tratar de descifrar. Aquí hay una pequeña muestra que he recogido.

Goethe escribe al inicio de la Segunda parte de Fausto:
Fausto echado sobre el césped florido, fatigado, inquieto y tratando de conciliar el sueño. Crepúsculo. Coro de Espíritus, graciosas figuritas que se mueven cerniéndose en el aire.3

Y entonces entra aquí el talento de los directores y la sagacidad de los productores para poder colgar en el aire a esas graciosas figuritas sin que corran ningún peligro.

García Lorca raya en lo irrepresentable, cuando en su farsa El paseo de Buster Keaton, escribe esta acotación, más poema que instrucción:
Pausa. Búster Keaton cruza inefable los juncos y el campillo de centeno. El paisaje se achica entre las ruedas de la máquina. La bicicleta tiene una sola dimensión. Puede entrar en los libros y tenderse en el horno del pan. La bicicleta de Búster Keaton no tiene el sillón de caramelo y los pedales de azúcar como quisieran los hombres malos. Es una bicicleta como todas, pero la única empapada de inocencia. Adán y Eva correrían asustados si vieran un vaso de agua, y acariciarían en cambio la bicicleta de Keaton.4

Enrique Jardiel Poncela, de su serie Teatro para leer, en El sacrificio de Yogataro:
Al levantarse el telón, en escena los tipos ya dichos. Después de una pausa de dos horas y media, que servirá para dar al público la sensación de quietud que reina en los fumaderos de opio, entran por una puerta Yogataro y Harashira. Son dos japoneses cortos de talla y cortos de vista. Visten a la europea y tienen cara de camas turcas.5

O qué tal ésta, de Manuel Puig (famoso por “El beso de la Mujer Araña”), en el segundo acto de Bajo un manto de estrellas:
La visitante: (El público no la ha descubierto hasta entonces, está echada en el sofá, de pronto cae sobre ella una luz irreal, sigue vestida con la bata china de la escena anterior.) ¿Tiene fuego? (Se lleva el cigarrillo aún sin encender a la boca.)6

Y claro, que el director le pasa la bolita al iluminador y le dice: “Aquí, quiero que le caiga a ella una luz irreal”.

Una muy bella y sugerente, de Jean Genet, en Los Biombos:
Se oyen, imitados entre bambalinas por Leila, los ruidos del corral imaginario. La Madre estalla en una risa que la dobla en dos, y que se mezcla con los cantos de los gallos y de las palomas.7

Una del Acto V de Peer Gynt de Ibsen, que parecería más una escena de cine, por lo espectacular:

A bordo de un barco en el mar del Norte, ante las costas noruegas. Puesta de sol. Tiempo borrascoso. Peer Gynt, anciano robusto, con cabello y barba blancos, está sobre el alcazar de popa. Viste como un marino, con chaquetón y botas altas, un traje muy gastado. Tiene el rostro curtido, y con una expresión endurecida. Cerca del timón, el capitán. La tripulación, en la proa.8

Y por último, Jorge Ibargüengoitia escribe esta acotación mezclada en un diálogo, en una escena de su farsa El loco amor viene:
Juan: En la angustia del estrangulamiento. Espere un momento… Trate de reflexionar… Suélteme… Piense en lo que dirá su mujer… Suélteme. Si no me suelta… me vere… obligado… a hacer… algo desesperado. Saca un cuchillo de monte sin que el otro se inmute. Dios es testigo… de que usted se lo buscó… Trata de hundir el cuchillo en la barriga del gigante sin resultado, el cuchillo choca como contra metal. Juan se desmaya, de angustia, de asfixia y de sorpresa.9

Y cuando el buen actor, en el papel de Juan, interpreta esto último, debe hacerlo todo al mismo tiempo.

Basten estos breves ejemplos para demostrar lo intrigante y maravilloso del texto dramático. La próxima vez que quiera adentrarse en terrenos desconocidos para la mente y el espíritu, lea teatro. Y por supuesto, lea todas las acotaciones. Es como leer las letras pequeñas de los contratos, pues no sólo son importantes, sino que le dan su último sentido.


1 Calderón de la Barca, La vida es sueño, México: REI, 1987.
2 Shakespeare, Coriolano, México: UNAM, col. Nuestros clásicos, 1992.
3 Goethe, Fausto, México: REI, 1990.
4 García Lorca, Federico, Cinco farsas breves, Buenos Aires: Losada, 1953.
5 Jardiel Poncela, Enrique, El libro del convaleciente, Madrid: Biblioteca Nueva, 1939.
6 Puig, Manuel, Bajo un manto de estrellas, México: Seix Barral, 1983.
7 Genet, Jean, Teatro, Buenos Aires: Losada, 1966.
8 Ibsen, Henrik, Peer Gynt, México: Porrua, col. “Sepan cuantos…”, 1988.
9 Ibargüengoitia, Jorge, Teatro II, México: Joaquín Mortiz, 1989.

martes, noviembre 22, 2011

Grotowsky, espectador de profesión


Jerzy Grotowsky, dictó alguna vez una conferencia en la que describe la labor del director de escena: “Han pasado cerca de diecisiete años desde mi primera llegada a Escandinavia, cuando me preguntaron en la frontera mi oficio y respondí que era espectador de profesión, cosa que el funcionario anotó. Es evidente para mí que el trabajo del director es el de ser espectador de profesión. Es un oficio muy preciso” (Grotowsky, 1992: 271).
Entonces, la labor del director es la de una persona que tiene que estar en contacto constante con el mundo para percibirlo mejor, poder interpretarlo y ser capaz de crear una representación teatral. La percepción nos permite reflexionar sobre los modos de ver las cosas, la sociedad, la cultura; esta habilidad nos lleva a poder comprender cómo se construyen las conductas, los valores, las creencias y a darles un peso, un valor en un contexto propio. En una clase de teatro se debe promover en los alumnos la observación, que cuando salgan a la calle miren de verdad a la gente, los edificios, la decoración de los espacios, su amplitud.

martes, septiembre 27, 2011

Nuevas reflexiones sobre el vacío

La Imaginación surge del vacío, según entiendo, dice Peter Brook en La Puerta Abierta (Alianza, Barcelona, 1995).

Me da vueltas la cabeza buscando cómo hacer para que mis estudiantes encuentren sus propios vacíos y resurja en ellos la imaginación. En la televisión y el cine casi no existen. En esta nueva forma de hacer que la realidad se parezca más a los medios, cosa que antes era al revés, la mente y el espíritu de los actores está en un constante intercambio de ideas, de ruidos, de imágenes, que pocas veces, o casi nunca, les permite estar en silencio, crear vacíos. Igual que los espectadores, estos actores son pasivos. No hay necesidad de imaginar nada.

Una forma de llevarlos al pensamiento artístico es mediante la observación de las artes. Pero ahí me encuentro otra vez con el problema... ¿Cómo observan las artes las nuevas generaciones?

No voy a negar el uso del internet, de los smartphones, de las tablets, como formas en que las personas establecen sus vínculos con el mundo. La cuestión es tratar de permear los medios de arte, de cualquier cosa que parezca arte. Como dice Elliot Eisner, ver el mundo desde una perspectiva estética. Esto incluye a las redes sociales.

Entonces, ¿en dónde podemos crear los vacíos necesarios para que la imaginación se desarrolle?

Paradójicamente, este nuevo establishment de redes sociales se nutre precisamente de uno de los mayores vacíos: la soledad.
Para entrar a las redes sociales hay que estar solo. Nunca se comparte la pantalla con alguien más. La interfaz es sólo nuestra. Los posts son nuestros vínculos con los demás. Y entonces es ahí donde empieza a funcionar la cosa. Es una carrera infinita para ver quién aporta algo realmente diferente, original, fuera de todo contexto, asombroso. Diariamente se cuelgan millones de posts que intentan desbancar en creatividad a los del día anterior. Y cuando cerramos el ordenador nos damos cuenta del enorme vacío que encierran nuestras acciones y nuestros clicks.

Es cierto. La creatividad está ahi, flotando en el ciberespacio.

La cuestión es resolver los vacíos, hacerlos conscientes, reclamarlos como nuestros, aquilatarlos, cuidarlos, y después de todo, reinventarlos.

Una dosis de ruido de internet de dos horas debería ser contrapesada con cuatro horas de caminata, lectura, café, charla frente a frente, meditación, cine, y por supuesto, una buena experiencia estética. Comer algo delicioso, abrazar a alguien con afecto, discutir de política o de religión, jugar con un niño, dibujar la música, etc.

Pero mientras el vacío no obtenga su merecido aprecio y sigamos inmersos en la vorágine del ruido auditivo y visual, cualquier intento por ver el fondo de los ojos de Dios, ahí donde se crea el arte, es en vano.

martes, agosto 17, 2010

La escuela mata la creatividad.
Sir Ken Robinson.

El pasado lunes, Everardo García Cancino, director general de la Escuela Montessori de la Ciudad de México, compartió este video con la planta docente.

En él, Sir Ken Robinson, nacido en Liverpool, investigador y catedrático en distintos asuntos sobre la educación y las artes en la Universidad de Warwick en Estados Unidos, argumenta por qué la educación tiene que mirar a la creatividad como un tema tan importante como la alfabetización.

Disfrútenlo

http://www.ted.com/talks/lang/spa/ken_robinson_says_schools_kill_creativity.html

jueves, octubre 08, 2009

Flia Tortelini

Excelente video de una rutina de clown. Se puede utilizar para ejemplificar mensajes no verbales, gesto y otros elementos de expresión corporal.
No tengo información de los creadores, pero en cuanto sepa doy crédito.

miércoles, abril 01, 2009


El cuarto 13 en México

Desde hace casi un año he estado colaborando en un nuevo proyecto que tiene más que ver con artes visuales. 
La organización internacional room13, con sede en Edimburgo, (www.room13scotland.com) trabaja desde hace más de diez años con niños de escuelas públicas en talleres donde chicos y chicas exploran y descubren nuevas formas de expresarse, se comprometen con su trabajo y aprenden a relacionarse con su propia obra de arte. Aquí el maestro es un recurso más. De vez en cuando se organizan exposiciones y ventas de los trabajos; los participantes del room13 tienen poder de decisión sobre los recursos que se deben adquirir para el taller.
La TBWA, publicista a nivel mundial, se encargó de que el proyecto creciera y saliera de Escocia hacia otros paises: Nepal, India, China, Sudáfrica y varios más, donde ha recibido apoyos institucionales diversos.
En México la propia TBWA, asociada con Terán, una de las publicistas más importantes del país, están haciendo el esfuerzo por salvar las burocracias que afectan a la educación en este país y establecer el cuarto13 como un espacio de crecimiento para los niños y niñas que sobresalen en la creación visual, pero que no siempre cuentan con los recursos suficientes.
En fin, que gracias a una buena amiga, Pascale Zozaya, quien confió en mi como maestro de artes con niños, fue que la responsable del proyecto por parte de Terán/TBWA, Diana Bonardel, me llamara para invitarme al proyecto.
Nos contactamos con otra organización, Exeb (Empresarios por la educación básica, http://www.exeb.org.mx) y ellos a su vez nos audaron a encontrar una escuela donde pudiéramos comenzar a trabajar.
El cuarto 13 en México sesiona desde junio del 2008, todos los miércoles y jueves en la Escuela Primaria Leonismo Internacional, en la colonia Álamos.
He aquí algunas muestras de lo que hacen los chicos del cuarto 13.





Otra aportación valiosa del Maestro Pepe Villatoro. Se trata de un texto muy interesante sobre todo aquello que, sin proponérselo, el maestro hace por la formación de los alumnos. Las resposabilidades con compartidas: uno hace como que enseña, el otro como que aprende y al final el premio se divide de formas inesperadas. Mil gracias otra vez Pepe y disculpa por el retraso en la publicación.




La educación invisible

Para Marypaz


La educación invisible es una imagen que nos ha ocupado en plenos momentos de reforma de la educación secundaria cuando hemos reflexionado sobre la importancia que tiene lo que sucede en la situación pedagógica que hace que las cosas salgan bien en el aula sin que aparentemente se haga algo para que aparezcan. Tal vez nos hemos sorprendido más de una vez en nuestra práctica educativa cuando hemos sido testigos de la manera en que las variables se acomodan de tal modo que llegan a dejarnos con la sensación de haber hecho magia. Pero las cosas rara vez suceden sin hacer nada, la magia no ocurre si no hay provocaciones. Sin duda cualquier docente ha tenido alguna vez éxito en su clase y ha conseguido tener la propia impresión de haber dejado en el grupo la experiencia de algo bello, bueno y verdadero. Cada uno guarda en su memoria algún recuerdo grato de su desempeño docente, pero también de su aprendizaje como alumno. Algunos de nuestros maestros nos han dejado una huella profunda y plena de significados que como alumnos nunca olvidamos y que como maestros nos preguntamos lo que pasó como si fuera algo de lo que no tuvimos conciencia plena y que por eso mismo nos resulta tan distinto y contundente.

Nos referimos a los mecanismos que provocan que entre maestros y alumnos se realicen los más altos propósitos de la enseñanza y el aprendizaje. Cuando transitan las cosas como mandan los verdaderos cánones humanistas y naturales de la comunicación se establece la acción educativa con efectos sencillos, perdurables y trascendentes, esta idea surge de la necesidad de resaltar la trascendencia de lo que pasa en la relación humana entre personas que aparece al momento de poner en juego las actitudes de apertura, honestidad y claridad que contribuyen a crear esa magia que llamamos comunicación.

Lo que ocurre cuando la comunicación se impone en forma de acuerdo implícito entre quiénes participan involucrados en una relación paralela sin menoscabo de roles o funciones que limitan el actuar y la expresión humana, consiste en una forma de permisividad y tolerancia para aceptar las diferencias y establecer las igualdades desde la construcción de los actos y expresiones del otro, es decir el respeto. Podemos asegurar que la importancia de acompañar al otro sin menoscabo de su persona, sin anteponer roles jerárquicos que inhiban o adulteren la expresión y sin pretender formular juicios de valor hacia lo que dice o lo que es permite una aceptable comprensión de sus mensajes para estar en mejor condición de apoyar sus procesos de aprendizaje y asimismo ayudarle a superar sus obstáculos. En una relación así nadie enseña a nadie y tampoco se educa solo. El aprendizaje surge como consecuencia de fenómenos paralelos entre el adulto que no impone criterios y el joven adolescente que no necesita presentar oposición o rebeldía ante la autoridad. La compañía, comprensión y disposición del adulto favorece la expresión del alumno y le facilita la atención y la concentración sobre la propia relación donde se juegan los contenidos de la misma. En esta relación el maestro no pone entre él y el alumno una serie de contenidos que marginan el contacto humano de ambos sino que el contenido es aleatorio e informal para establecer confianza y aportar seguridad a la misma. El alumno no percibe que se pretende que él haga algo (aprender) sin su consentimiento pleno, la inseguridad de no estar a la altura de los aprendizajes es una muestra del síndrome del miedo a aprender. Todo mundo tiene también inscritas en su historia las heridas de los aprendizajes impuestos que han dejado una experiencia negativa y hasta dolorosa. Ante este crudo y real panorama educativo se propone la educación invisible como una alternativa que permite al maestro disfrutar de su trabajo al facilitarle las condiciones de apertura, creatividad y organización que consiguen que el alumno muestre confianza, seguridad y tolerancia hacia lo que se le presenta como proyecto educativo o simplemente como propuesta de aprendizaje.

La educación invisible es la forma natural de intercambio en la que no hay un obstáculo programado de antemano, que ocurre de forma espontánea donde no hay nada que ocultar ni defender, ocurre cada vez que el acto educativo sirve para construir una relación de confianza, que aporta seguridad a los implicados, que proyecta comprensión y aporta estructura, que acontece cuando la relación humana expresa el verdadero gesto que brota de la suma total del alumno y el maestro envueltos en el proceso de cambio y conocimiento, cuando el diálogo hace y permite que el educando se torne maestro y el adulto aprendiz del alumno.

La educación invisible consiste en una relación incluyente que dispara la empatía y la solidaridad, que aporta seguridad y confianza a la expresión, que favorece el encuentro y el diálogo, que supera las diferencias y establece las condiciones que permiten ser y dejar ser. En el clásico vínculo escolástico o tradicional el alumno rara vez tiene la razón ni la capacidad de discernimiento para discriminar lo falso de lo verdadero, lo bueno de lo malo, lo bello de lo feo y por lo mismo requiere de la dirección del adulto para saberlo, es la forma de inculcar las ideas a fuerza de repetir y memorizar las respuestas. Por lo mismo la educación invisible se establece como la verdadera forma de comunicación la cual es la finalidad de toda educación ya que de no existir ésta no puede haber impacto en la formación del alumno y eso lo debe reconocer el adulto que trata de hacer que los grupos hagan auténticamente suyas las propuestas que de buena voluntad les ofrece el maestro desprovisto de la compulsiva tendencia a reproducir el sistema de dominación de modo indiscriminado y totalitario. La educación invisible se contrapone al uso del currículo oculto ya que se formula como la forma que adquiere la claridad de las intenciones durante la relación pedagógica de tal modo que el maestro no tiene que ocultarse tras un autoritarismo vertical para conseguir la adhesión del alumno a su proyecto educativo. Es la forma natural de aprender sin coerción ni imposiciones externas a la propia voluntad sino más bien consiste en el cultivo de la misma a través del convencimiento y ejercitación de la conciencia libre para apegarse a los más nobles valores de lo humano, creativo y social. 


José Francisco Villatoro

martes, octubre 21, 2008

José Villatoro durante la 2a Reunión de la PEI, diciembre de 2005.

El maestro José Villatoro me envió este documento con la intención de que lo publicase en este espacio. Lo hago ahora con gusto y agradecimiento. Es un testimonio honesto y comprometido de un maestro y su verdadera labor dentro de las aulas.


Biografía docente

Soy docente por gusto. La investigación me ha servido para descubrir la ruta que ando desde hace más de veintitrés años en los cuales me he entregado a pulir mi sistema de enseñanza en secundaria, primero probar y equivocarme, yendo a los contrastes entre el dejar hacer y el imponer, proponer sin resultados inmediatos,;ha sido larga la ruta y no termina. Ahora me siento seguro trabajando en la incertidumbre de saber que lo que pasa en el contexto de la situación pedagógica es la materia prima del cambio, la única invariable docente es el cambio. A través de estos años he ido avanzando en la construcción y apropiación de un sistema centrado en el alumno. Los resultados me impulsan a seguir en esa ruta marcada de sinsabores pasajeros y satisfacciones acumuladas, experimento en mi práctica como si fuera algo que me sorprende y exige ajustarme para saber lo que pasa y cómo hacer que las cosas vayan sobre los propósitos fijados. La ruta nunca es directa, siempre en ella sin pretender agotarla, todo sigue y fluye como un gran proceso. Ser docente es hacer que las cosas pasen sin aparentemente hacer nada para que sucedan los aprendizajes, es hacer que se hagan las cosas sin supuestamente haber hecho gran cosa para conseguirlas. Es conquistar la adhesión de los alumnos al aprendizaje que se les propone sin imponérseles.

Creo que ser maestro de secundaria es un gran aprendizaje de tolerancia y esperanza, paciencia para no perder de vista el propósito de trabajo, lo que se pretende de los alumnos, esperanza de que lo logren tarde o temprano. Paciencia para no renunciar a seguir intentando hacer llegar la comprensión, esperanza para creer firmemente que los alumnos pueden trascender su condición de ignorancia y dependencia, que gusten del aprendizaje y no lo vean como algo imposible y pesado. Soy docente porque creo tener las ganas y conocimiento para seguir puliendo el quehacer.

Como docente soy el líder que convence a los alumnos a seguir el aprendizaje como una ruta natural que va de lo sencillo a lo difícil, de lo concreto a lo abstracto. Que brinda un trato humano igual para todos pero al mismo tiempo atendiendo a las necesidades personales de cada uno de ellos, la consigna es dar atención a cada uno según su necesidad y exigir de cada quién de acuerdo a su capacidad. La coeducación es favorecer el intercambio de las experiencias de aprendizaje, nadie enseña mejor a un joven que uno igual, los próximos se encuentran y se enseñan, aprenden unos de otros. El ámbito de la clase se crea y evoluciona con mis actitudes de enseñanza, mi papel de líder exige que los alumnos me otorguen el papel de confianza y comprensión que debo hacerles sentir yo también a ellos. El ambiente de la clase es resultado del ajuste que logro hacer con lo que sucede en el salón, poco a poco mi presencia aminora la distracción y la dispersión, conforme me ajusto mejor a lo que sucede puedo captar las señales de lo que pasa y con ello mismo poder idear cómo puedo hacer salir o entrar al tema de estudio. La relación con el grupo queda acotada por mi sistema de actitudes: compañía simbólica, comprensión empática y autoridad estructurante, el ajuste que hago permanentemente de ellas ante lo que sucede me permite no perder de vista al grupo y estar en mejores condiciones de responder con racionalidad a la realidad de cada momento.

Las relaciones con los alumnos se basan en la confianza y el respeto, la comprensión y la firmeza sin llegar a imponer ni empujar tratando de ganar la voluntad del alumno por aprender, que descubra el gusto por aprender, que disfrute el acto de ampliar su visión sobre la vida, que aprenda a tomar y asumir decisiones por sí mismo. Mis clases se desarrollan en una atmósfera de libertad, de colaboración, de encuentro de las diferencias, de reflexión sobre la misma experiencia de aprender, tratando de adquirir la autorregulación. Creo que los docentes que se inician pueden evitar caer en desanimo conforme aprendan a ser honestos, sinceros y transparentes, que quieran a los alumnos como si fueran el principal motor de su acción, que sientan su labor como una tarea de hacer nacer hombres libres y solidarios.

Ahora en plena moda reformista no debe haber temor de ser absorbido por la mecánica neoconductual que parece invadir la práctica por lo que los jóvenes docentes deben pasar sobre diversos obstáculos que acechan el aprendizaje del oficio.

J.V.

martes, octubre 14, 2008

Planes y programas 2009 para Primaria

La SEP, a través de la Subsecretaría de Educación Básica, tiene a disposición de cualquier usuario los nuevos planes y programas de estudio para primaria, los cuales están siendo probados en algunas escuelas en el país. En este momento se pueden revisar los de primero, segundo, quinto y sexto grados.
Después de la reforma de la Secundaria y la de Preescolar, se hacía urgente que la primaria comenzara pronto con el cambio. Sólo se tardaron tres años. Ahora que empezó hay que estar pendientes de los resultados.

Por supuesto es de mi interés revisar estos planes y ver qué papel juega la Educación Artística en el nuevo currículo, sobre todo aquello que se refiere a Teatro.

Por lo pronto les invito a que se den una vuelta por los nuevos Planes y podamos establecer un diálogo abierto para expresar nuestra opinión en este tema. Tanto maestros como teatreros.

http://basica.sep.gob.mx/reformaintegral/sitio/

Desplegar el vínculo "Documentos" y a continuación "Plan de Estudios educación Primaria 2009", así como "Programas de Estudio".

En próximas entregas haré mis comentarios a los documentos. Espero sus opiniones.

martes, agosto 19, 2008

Este texto sobre Evaluación se desprende de una próxima publicación. Bienvenidos todos los comentarios.


¿De qué está hecho un 8?

Cuando un alumno obtiene un 10 de calificación siente que su trabajo ha sido excelente y que ha aprendido todo lo que tiene que aprender, pero ¿hasta dónde es cierto? Aquel que saca un 8 ¿es menos capaz?, ¿no ha aprendido tanto?, ¿o no trabajó igual que los demás? Entonces, ¿de qué está hecha una calificación? ¿Cuántos alumnos saben realmente cómo obtienen sus calificaciones? ¿Cuántos de ellos están conscientes de lo que aprendieron? Y más aún, ¿cuántos pueden establecer una relación entre su trabajo, su esfuerzo, su aprendizaje y su calificación?

Imaginemos una escala de evaluación que se base principalmente en los productos. Quedaría más o menos de la siguiente manera:


Una escala así lo único que logrará en los alumnos es una repetición de conceptos, memorización de fórmulas, aplicación de recetas. La evaluación por productos no es capaz de medir todo lo que el alumno aprende, ni la manera en que cada alumno construye su propio conocimiento o la aplicación que da a los conceptos que adquiere.

En nuestro país, la Reforma de la Educación Secundaria (2006), pretende poner énfasis en las formas de aprender, en las competencias que requiere un individuo para resolver la vida; así, los productos y los exámenes deben perder su carácter protagónico en la evaluación, sin desaparecer, claro, convirtiéndose en meros elementos de síntesis de conceptos y contenidos que los alumnos deben adquirir y manejar; por añadidura, son los procesos que los alumnos siguen y las estrategias utilizadas para llegar a la construcción del conocimiento, los principales mecanismos de la escuela para lograr el impacto educativo que la sociedad requiere.

Entonces, podríamos imaginar una nueva escala de evaluación, de la siguiente forma:


Pareciera que al tener tantos indicadores se podría traducir en una mayor carga de trabajo, pero es todo lo contrario. La evaluación se puede realizar de manera continua, involucrando al alumno a través de la coevaluación y la autoevaluación, de manera sistemática y responsable, creativa y motivadora. La evaluación se tiene que entender como parte del proceso educativo y no su consecuencia; no es el fin, sino una de las partes.

“Asumir parte de la responsabilidad de la evaluación es algo que los alumnos deben aprender, porque cuando estén fuera de la escuela no habrá ningún enseñante a su lado que lo haga por ellos. Llegar a la madurez significa hacerse independiente.”


Elliot Eisner, El arte y la creación de la mente

martes, julio 08, 2008

Avances del espectáculo que se estrenó en el 1st International Festival of Toy Theater del Performing Arts Center of Los Angeles County en junio de 2008.

martes, abril 08, 2008


Panteón de Fiesta, es un proyecto a estrenarse el próximo mes de junio, la primera producción del grupo Facto Teatro, compartiendo créditos con Alejandro Benítez, Mercedes Gómez Benet y Ernesto Anaya. Con la colaboración de Mitzin Cuéllar, Iván Olivares, Sabina Trigueros y Carmina Hernández.

Se estrenará durante el Toy Theater Festival en el Music Center de Los Angeles.

Toy Theatre Festival 2008

martes, enero 29, 2008

Del Corazón y otras Vísceras, Esquinco Teatro

Mauricio Martínez



Nací y vivo en la Ciudad de México. Hice mis estudios teatrales en la Licenciatura en Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. He tomado cursos de manipulación de títeres, locución, poesía y sonorización, además de haber asistido este mismo año (2006) a la IX Escuela de Teatro y Expresión Ñaque en España para tomar los cursos de Técnica y Expresividad Creativa – Drama e Interpretación corporal.

Las Bodas de Fígaro, dir. Gonzalo Blanco (1990)

Como actor y director he participado en más de quince montajes teatrales, entre los que destacan “Las bodas de Fígaro” de Beaumarchais, “Anatol” de Arthur Schnitzler y “Una historia medio al revés” adaptación propia a un cuento de Ana María Machado.

Una historia medio al revés, dir. Mauricio Martínez
de izq. a der. Armando Tapia, Bricia Orozco, Alejandro Benítez y Dolores Barquera


Desde hace diez años soy profesor de teatro y expresión con niños y adultos. He trabajado en Centros de tratamiento para menores infractores, el Colegio Madrid, el Campestre de la Ciudad de México, el Centro Educativo Exea y actualmente en el Colegio Valle de Bravo y la Escuela Montessori de la Ciudad de México.

Taller de Teatro Explorador, Centro Educativo Exea
Muestra Nacional de Teatro Escolar FCE, 200o



Fui responsable del Programa de Teatro para Secundaria en la Dirección de Desarrollo Curricular, dependiente de la Subsecretaría de Educación Básica de la SEP, como parte de la Reforma de la Educación Secundaria que se comenzó a aplicar a partir del 2006 en todas las escuelas públicas de este nivel en el país.

Creo firmemente en el teatro y el drama como vehículos de la expresión y la comunicación humana, como herramientas pedagógicas que permiten al individuo descubrir su potencial creativo, por lo que resulta necesario fomentar su práctica en todos los niveles educativos.

Sobre los usos del cuerpo en el galanteo amoroso, dir. Leonardo Herrera (1999)

También creo que es urgente crear artistas pedagogos, maestros de teatro comprometidos con la formación de sus alumnos.
Pedagogía del teatro, crear para mentes.

jueves, noviembre 01, 2007


3er Encuentro Nacional de Interpretación
MARCO, Monterrey


Esta edición del Encuentro Nacional de Interpretación, convocado por la Dirección General de Artes Visuales de la UNAM y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, versó en torno a los vínculos entre la educación y los museos. Así como sucede en muchísimos museos en otros países, en México ya se está trabajando de manera seria e intencionada en programas educativos vanguardistas, que buscan regresar la atención del público hacia las formas de ver, de interpretar, de experimentar y disfrutar estos recintos.


Daniel Castro, músico, maestro, educador y director de dos museos en Bogotá, la Casa Museo Quinta de Bolivar y el Museo de la Independencia, dijo en su conferencia: "La discusión ya no está centrada en los límites de la interpretación, sino en las posibilidades de la experiencia". Lo traduzco de la siguiente forma: en los museos interesa lo que le sucede al público en las salas, cómo se mueve, qué siente, y no sólo lo que está colgado de las paredes.
En este sentido, los museos se consideran como constructores de significados. Al contrario de lo que sucede en muchos museos, que tienen la única misión de preservar un patrimonio, esos que abren sus puertas esperando que la gente no se acerque, que no entren las turbas por miedo a que maltraten las obras; al contrario, pues, de esos espacios, la nueva generación de museos permiten de verdad un acercamiento del acervo al público, a fin de que se establezcan verdaderas experiencias de aprendizaje.
¿Recuerdan a los chicos de secundaria o preparatoria con sus cuadernos, apuntando todo lo que está escrito en las cédulas para que el maestro creyera que habían aprendido algo de su visita al museo? Equivale a aquellos que mandan al teatro obligatoriamente y entregan el programa de mano con el boleto engrapado, a cambio de una calificación. La gente se ha alejado de los recintos para refugiarse en otras atracciones, menos demandantes.
Retomo aquí a Fernando Bercebal, director de la escuela de pedagogía teatral Ñaque, de Ciudad Real, cuando afirma que en las aulas se debe acudir al Drama, a la acción, a lo que puede suceder en los individuos, en los grupos. Así, en los museos importa lo que el público hace con lo que observa, con lo que escucha, con lo que percibe del acervo del museo. La experiencia del público se convierte en el punto de partida para que los curadores, educadores, museógrafos, museólogos, guías y demás trabajadores del museo puedan considerarse constructores de significados al servicio de la cultura. El museo debe convertirse en un espacio dramático, protagonizado por una parte por la gente que acciona en las salas de una manera orgánica o deliberada, y por otro, por los significados que se construyen a partir del acervo, sea un museo de arte, de ciencias, de historia, etc.

Otro tema que me parece fundamental retomar es el concepto que nos transmitió George Heine, profesor emérito de la Universidad de Lesley, acerca de la Educación Progresiva, cuyos fundamentos están basados en el trabajo de dos educadoras norteamericanas: Anna Billings Gallup (1872-1956) y Louise Connolly (1862-1927). Si educamos pensando en la sociedad actual, simplemente educamos, pero si lo hacemos pensando en la sociedad que les va a tocar a nuestros alumnos, estamos educando progresivamente. Cito a Gallup, mediante un texto que nos proporcionó Heine: "Así el niño copie el rótulo de la exhibición, lea una cita apropiada, converse de lo que ha visto con sus compañeros, disponga de una hora en la biblioteca, o escuche a la educadora en el museo, quien responde a sus preguntas, importa muy poco en tanto que el efecto de la visita produzca un amor por las mejores cosas de la vida".

Brooklyn Childrens Museum


En muchos museos se está experimentando con el teatro como un recurso para la construcción de significados. Pero hay que ir más allá, haciendo del teatro no una herramienta, sino considerarlo como un lenguaje que permita un nuevo diálogo del espacio con el público.
En el próximo Encuentro, a realizarse en Zacatecas, se tiene la intención de abordar el tema del Teatro en los Museos. Nos veremos allá.

jueves, agosto 09, 2007

Ensayo del Laboratorio de Estudio del Movimiento

Escuela Internacional de Teatro de Jacques Lecoq

Hace 10 años, Lecoq
www.ecole-jacqueslecoq.com


Todo se mueve.
Todo evoluciona, progresa.
Todo rebota y se refleja.
De un punto a otro, no hay línea recta.
De un puerto a otro puerto, un viaje.
Todo se mueve, ¡y yo también!
La dicha y la desdicha, y también el enfrentamiento.
Un punto indeciso, borroso, confuso, se perfila,
punto de convergencias,
tentación de un punto fijo,
en la calma de todas las pasiones.
Punto de apoyo y punto de llegada,
en lo que no tiene comienzo ni fin.
Darle nombre,
devolverlo a la vida,
darle autoridad
para comprender mejor lo que se mueve,
para comprender mejor el Movimiento.

Jacques Lecoq
Belle-Ile-en-Mer, agosto de 1997.

lunes, mayo 07, 2007

Domingo 6 de Mayo
Zócalo de la Ciudad de México
Voluntad y disposición

Me invitaron a participar como voluntario en la organización para las famosas fotografías que hizo Spencer Tunick en el Zócalo de la Ciudad de México. El Museo Universitario de Ciencias y Artes, la Secretaría de Cultura y la Fundación Murrieta, con el apoyo de la Secretaría de Seguridad Pública, fueron las encargadas de la logística, aunque el MUCA fue quien aportó la mayoría de los elementos.

El sábado 5 de mayo nos reunimos en el audiorio del MUCA para recibir instrucciones. Los colaboradores de Tunick estaban seguros de que todo iba a salir muy bien, mientras que algunos voluntarios nos mostramos preocupados, sobre todo porque sabemos de qué puede ser capaz el mexicano ante algunos eventos. Incluso se mencionó a un conductor de un programa de televisa, Facundo, que había amenazado con entrar y realizar algún acto provocativo, en un afán de exhibicionismo, tan suyo.
En ese momento, en la lista original de voluntarios convocados se notaban muchas ausencias, de manera que tuvieron que ser reemplazados por otras personas; afortunadamente quién sabe de dónde salieron estos otros, porque, en mi opinión, hicieron falta unos 50 voluntarios más para cubrir las necesidades del evento.

El domingo 6 de mayo llegué al Zócalo a las tres de la mañana. Entré por la calle de 5 de mayo junto con otros cuatro compañeros que no conocía personalmente. Los policías que resguardaban esa calle no querían dejarnos entrar, pero finalmente accedieron al ver las camisetas que portábamos, que eran el único distintivo para la gente que participaría en la organización. Estabámos citados a esa hora para tener una breve charla con los miembros de la Secretaría de Seguridad Pública del D.F. sobre cómo se desarrollaría el evento y qué teníamos que hacer ante cualquier problema. No hubo tal junta y no supe por qué. A las tres y media de la mañana nos ordenaron ubicarnos en posición para cumplir con las tareas encomendadas.
A mí me tocó estar en la entrada de la calle 16 de septiembre, ayudando a entrar a la gente, pidiéndoles que tuvieran a la mano su registro, haciendo un primer filtro para evitar que entraran personas en evidente estado de ebriedad, niños (después me enteré que algunos entraron) o quienes no tuvieran su hoja de inscripción firmada.

Uno de los principales problemas a los que se enfrentó la organización, y que ocasionó los únicos actos violentos del día, fué que los oficiales que estaban en el retén en esta calle, 16 de septiembre, no tenían la orden para abrir el acceso. Y aunque todos tratamos de convencerlos de que abrieran (incluso asistentes directos de Spencer llegaron hasta allá para hablar con los oficiales) ellos tenían que recibir la orden de un mando superior. Pasaron más de cuarenta minutos para que este "mando superior" levantara el dedo divino y diera la orden de abrir. Fuera de las vallas, la gente esperaba entrar por el otro acceso, por la calle de Madero, ya que hasta esa hora era el único que se iba a permitir. Por supuesto que todo esto provocó el gran tumulto, la desorganización y los conatos de bronca. Baste este dato: en el acceso de 16 de septiembre llenamos tres cajas (estas que se usan para archivo muerto) con registros; en Madero se llenaron alrededor de quince. Cuando nos ordenaron cerrar el acceso, a eso de las cinco y media, que porque ya no cabían más, invitamos a la gente a que siguiera la fila hasta que lograra entrar por Madero. Entonces los participantes que esperaban entrar, aunque algunos visiblemente molestos, acataron la disposición y continuaron su camino por la calle de Palma. Y ahí vino otro problema, porque Madero se cerró hasta las seis y media, con los consabidos jaloneos, gritos, golpes incluso, una oficial lesionada y la gran decepción de la gente que no entró.
Y todo porque no hubo a tiempo la orden de abrir el acceso de 16 de septiembre.

Aparte de todo esto, debo decir, emocionado, orgulloso y feliz, que la gente que se desnudó en la plancha del Zócalo fue quien salvó el día. Su disposición, paciencia, participación y voluntad hizo que todo funcionara a las mil maravillas. Había de todo, sin exagerar. Muchos jóvenes, sí, pero hubo ancianos, personas con capacidades diferentes, indigentes (me toco registrar a uno), mujeres embarazadas, extranjeros (vi tres japoneses, sin cámara), personas en ropa interior, algunos sólo con bata de baño, los que venían de la fiesta, amigos, parejas hetero y homo, flacos, gordos, chaparros, feos, guapos, etc. De todo, como en botica.

Me tocó ver la instalación desde el 6° piso del hotel Majestic, que está en la esquina de Madero, en una habitación destinada exclusivamente para hacer el conteo de los registros que se entregaron. Desde ahí pude observar la espera, larga, de los que entraron temprano, la inquietud de los que llegaron al final, las filas en los baños (se veían escenas apocalípticas en los Sanirent) y el gran momento en que Spencer Tunick dió la orden, que para algunos más bien fue como soltarles la cuerda, para que se desnudaran. Después todo fue fiesta, libertad, y un gran orden. La gente participó en una gran manifestación libre de prejuicios y morbo. Sensacional, de lo mejor que he vivido. Para los modelos, mi respeto y admiración, hasta envidia.

Contamos 16,546 registros y llenamos tres cajas de basura. Algunos, con miedo de no entrar por no tener registro, entregaron cualquier papel a la entrada, hasta recetas médicas. Por eso no se tendrá la cifra exacta de los participantes, pero es lo de menos. El zócalo se veía hermoso.

Spencer Tunick ya tiene su material. Puede estar satisfecho. Nosotros nos quedamos con la libertad, para algunos tan anhelada, en una ciudad que tiene que despertar y dar la cara en la lucha contra la represión, la intolerancia, la ultraderecha radical, los prejuicios sexuales y la ignorancia.
Y conste que no he dicho nada del arte, porque eso es harina de otro costal.

Por todo ello, ¡salud!

lean sobre el evento en:

La Jornada
El Universal
Reforma (se requiere suscripción)